jueves, 18 de enero de 2018

Edward Hopper

La escena que nos presenta Hopper es una especie de ventana discreta abierta ante nuestros ojos. Se tarta de un restaurante prefabricado con amplias cristaleras y los típicos asientos circulares anclados al suelo. Es de noche. La intensa iluminación del local se proyecta sobre la acera de la solitaria calle y la fachada del edificio que nos muestra al otro lado , donde alcanzamos a ver una caja registradora tras el vacío escaparate de la tienda. En el interior , solo hay cuatro personas: tres clientes y un camarero que viste de blanco y se afana tras la barra. Los dos hombre de la barra visten de trajes oscuros de chaqueta, según la moda de la época, y cubren sus cabezas con sombreros. La mujer lleva un suéter y el pelo rubio suelto cayendo sobre la espalda. Uno de estos hombres está sentado de espaldas a nosotros y frente a él, en el otro lado de la barra hay una pareja sentada también.

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